¿Qué nos cuenta Sergio y Serguéi?

Narra la amistad entre un radioaficionado cubano y un cosmonauta soviético en el momento en que la URSS se desintegra y Cuba entra en la más dura de sus crisis. Cada uno, a su manera, es un “náufrago” de la Historia y eso los ayuda a identificarse.

 

¿De qué elementos partió Ernesto Daranas para construir esa trama? ¿Es una historia real?

Es real que varios radioaficionados cubanos han contactado con diferentes estaciones espaciales y es cierto que a una tripulación soviética le tocó vivir el tránsito de la URSS a Rusia en el espacio. Pero lo que cuenta la película es totalmente una ficción construida a partir de esos referentes.

 

Las obras anteriores de Ernesto Daranas se han centrado casi siempre en la realidad más inmediata de Cuba. ¿Qué te mueve en este caso a regresar al comienzo de los años 90?

Porque ahí comenzó para nosotros una crisis económica, social y política que todavía no termina, y porque ya hay dos generaciones de cubanos que no conocieron esos años, decisivos para entender nuestro presente.

 

Esos fueron años muy duros en todos los sentidos. ¿La crítica social vuelve a estar en el centro de las inquietudes de Ernesto Daranas al abordar esta época?

Eso es casi inevitable frente a cualquier tema de nuestra realidad que se aborde. Pero en el caso de Sergio y Serguéi, todo está abordado con una sonrisa en la que hay mucho de nostalgia y un poco de farsa. Más que recrearme enla crisis que nos tocó vivir en esos años, lo queme interesabaera recordar quiénes éramos en aquel momento porque, para bien y para mal, hemos cambiado bastante desde entonces.

 

Coméntanos del trabajo con Tomás Cao (Sergio) y Héctor Noas (Serguéi).

Tomás hizo un trabajo muy serio que comenzó por el estudio de esos años en que se desarrolla la película. Pero también estaba la preparación con los idiomas, porque ni él ni Héctor hablan ruso. Los dos aprovecharon muy bien ese proceso para ir buscando el tono de la relación entre Sergio y Serguéi,pues sabían que no iban a poder interactuar en el set y que esa amistad tendrían que desarrollarlatotalmente a través de sus equipos de radio. Para Héctor, además del idioma, estaba el reto del trabajo con los equipos y técnicas que se usaron para dar la gravedad cero.

 

Háblanos de eso. Creo que no hay otra película cubana con una parte de su trama en el espacio. ¿Qué complejidades te presentó esto?

La verdad es que no queríamos hacer una película sobre el espacio y lo que nos motivaba era hablar de Cuba nuevamente. Más del 70% de la historia transcurre en La Habana. La Mir la concebimos, sobre todo, como el símbolo del fin de una época. La filmamos en los estudios de Mediapro, en Barcelona, que fue uno de los productores de la película. Allí se hizo la recreación de la estación orbital soviética,cuya realidad distaba bastante de esa imagen glamorosa de una nave espacial a la que el cine nos tiene acostumbrados. En ese sentido, una de las mayores complejidades que enfrentamos fue la de resolver, en un set tan estrecho, la ilusión de la ingravidez.

 

¿No es posible hacer ese tipo de trabajo en Cuba?

Talento hay para eso. De hecho, las maquetas digitales que sirvieron de guía para todo el trabajo de efectos fueron realizadas por Jorge Céspedes y Víctor López, dos excelentes especialistas cubanos en ese campo. La verdad es que comenzamos planificando la película para filmarla íntegramente en Cuba, incluyendo la recreación de la Mir y los efectos especiales, pero la limitación de recursos materiales nos llevó por un camino diferente.

 

¿Cómo llega Ron Perlman a una película cubana?

Su generosidad fue la clave para eso. Adriana Moya, una de nuestras productoras, estaba al habla con él para otro proyecto y le comentó de Sergio y Serguéi. Ron se interesó en el acto y bastó una conversación para ponernos de acuerdo. El trabajo con él fue una experiencia muy grata.

 

¿Qué espera Ernesto Daranas de esta película? ¿Crees que reedite la popularidad que tuvo “Conducta”?

Creo que Sergio y Serguéi vuelve a hablar de cosas que, por lo menos los cubanos, entendemos bastante bien, pero son dos películas muy diferentes. Aquí no hay una maestra que se rebela y que actúa del modo en que muchos quisiéramos hacerlo. Sergio no es así, tiene otra manera mucho más conservadora de enfrentar las cosas, tal vez más ajustada a la realidad de los 90 y al modo en que realmente hemos actuado la mayoría de nosotros.

 

El estreno mundial no ha podido estar mejor colocado; un festival Clase A como Toronto y luego en Busán, tal vez el festival más importante de Asia. Cuéntanos de eso.

No estoy seguro de que Sergio y Serguéi sea una película “de festivales”, pero por supuesto que ser parte de la selección oficial de esos eventos ya es una gran suerte, porque son dos de los festivales más importantes para el mercado del cine, con una gran influencia en la visibilidad que pueda llegar a tener o no una película.

 

¿Cuándo la veremos en Cuba?

Debe estrenarse en el Festival de Cine de La Habana.

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